Últimamente he sentido que el
tiempo se va más rápido; tengo la percepción de que los minutos se consumen más
pronto; experimento la sensación de que las horas del día son insuficientes
para realizar todo eso que quisiera concluir, o desarrollar.
Hacer la diferencia en el mundo
es un deseo que muchos compartimos.
Cuando hablas de cambiar el
mundo, dejar una marca, trascender y ser recordado ¿A qué te refieres
realmente? ¿Quieres aportar algo bueno desde el corazón o solamente desde el ego?
Cuando ayudamos, pienso que lo
hacemos por ambas razones. No creo que haya alguien que haya apoyado a los
enfermos o luchado contra la pobreza solo para ayudar. Creo que dentro de cada
persona, de cierta forma, se esconde un deseo de ser recordado como alguien que
hizo algo diferente.
Nuestra naturaleza humana nos
impulsa desde el interior a dejar un
legado.
Por supuesto que existen
acciones donde no hay ego de por medio, y donde no esperas nada a cambio.
Si
quieres realmente hacer una diferencia en el mundo, entonces es necesario que
conozcas bien tus intenciones.
Cuando
realizas acciones por compromiso, o para obtener un beneficio a cambio, es poco
probable que des lo máximo que puedes. Creo que entre menos desinteresadas sean
nuestras intenciones, lograremos tener un mejor y mayor impacto en el mundo.